En noviembre de 1989, el telón de acero no resistía más el embite de la libertad. Atrás quedaban la vergüenza y la infamia que amenazaron al mundo entero durante décadas. Atrás quedan ya el miedo y las atrocidades.
Berlín fue mucho más que un símbolo de la lucha entre la libertad y la opresión. Berlín era también un símbolo de lucha entre el progreso capitalista y la decadencia en la economía planificada.
Gorbachov redireccionó la Unión Soviética hacia la democracia y el capitalismo y ambas, junto con décadas de lucha, propiciaron la caída del muro y del sistema soviético.
Mucho ha cambiado desde entonces y muchas son las lecciones que deberíamos aprender y no olvidar.
Ahora vivimos en una Europa próspera y segura. España es un país libre y democrático, y considerables son las generaciones que no han conocido más que paz y bienestar.
No obstante, vemos como aparte de la crisis mundial de la que ya salen la mayoría de los países, la crisis en la que ZP nos ha metido amenaza al libre mercado en nuestro país, único modelo que ha funcionado.
El afán sectarista del gobierno socialista para mantenerse en el poder a costa de dividir el país entre buenos y malos, entre la supuesta “despótica extrema-derecha” y su modelo, que es el único bueno, centrado y de progreso (vamos a creerle a él y no a nuestros ojos) amenaza también con eliminar la libre economía en favor de unos mayores poderes del estado y más proteccionismo e intervencionismo.
Hoy en España se demoniza a quien no es socialista. Se le tacha de anticuado y despótico en el mejor de los casos. Quieren hacernos creer que todos los males que afectan a la economía y a la sociedad son fruto de los “no socialistas”. Sin embargo, son los mismos socialistas, o sociolistos, los que encuentran cualquier excusa para aumentar su poder y recortar las libertades. Ellos restringen la verdadera igualdad a costa de la populista política igualitarista. Son los mismos que crean división y extremismo mintiendo sobre las ideas de sus adversarios. Son ellos los que idolatran comunistas asesinos como el Che Guevara, apoyan regímenes como el cubano, adoptan el relativismo de la revolución de mayo y se sientan con personajes como Hugo Chavez. Son los socialistas los que cantan aún, puño en alto, en escalofriantes escenas. Margaret Tacher ya dijo una vez que los regímenes comunistas son la expresión mayor, libre de presiones democráticas y electorales, de lo que el socialismo realmente es. Cuanta razón tenía…
Debemos empezar otro camino.
Debemos abanderar la verdadera revolución democrática hacia la superación y el bienestar común. Debemos apostar por la libertad económica con la que conseguiremos progreso y libertad también en lo social. Debemos creer en la verdadera igualdad entre las personas. Debemos trabajar por una democracia adulta y centrada y olvidarnos de estas peligrosas políticas extremistas que solo conseguirán resucitar tiempos indeseables.
España necesita políticas liberales. Necesita crecer y crear empleo. Bajar los impuestos e incluso suprimirlos, por ejemplo, a las nuevas empresas. Limitar el poder del estado y reducir la burocracia y las regulaciones. Necesita más flexibilidad. Reducir drásticamente el gasto público. Recuperar el espíritu emprendedor y la competencia. Necesita estas y muchas más reformas pero, sobretodo, necesita creer en ella misma y actuar en consecuencia.
En 1989 cayó el muro de Berlín. Sin embargo, la Alemania de hoy ha cambiado mucho desde entonces. Los alemanes se han convertido en el ejemplo a seguir. Y la nueva coalición entre democristianos y liberales, aliados naturales, abre una esperanzadora etapa en la que se llevarán a cabo reformas que se traducirán en mayor bienestar social, mayor crecimiento económico y creación de empleo.
Los españoles hemos demostrado ya que sabemos ser los mejores y hacer las cosas bien. Cuanto deseo que España consiga seguir el camino de Alemania. Cuanto deseo que España llegue a ser próspera de nuevo. Cuanto me gustaría poder decir hoy que, en España: “ Ich bin ein Berliner, auch”
Socialismo... o ¡¿ libertad ?!




